Queso Manchego
$130.00
El Queso tipo Manchego de la marca San Ángel responde a la variante del «manchego mexicano». A diferencia del manchego español (que es de leche de oveja y madurado), esta versión es un queso fresco o de muy corta maduración, elaborado con leche de vaca pasteurizada, pensado específicamente para derretir y gratinar.
Descripción
Sobre el Queso Manchego:
- Presentación: 500 g.
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Color: Blanco cremoso a un amarillo muy pálido, a menudo con una capa exterior o corteza artificial roja o parafinada que ayuda a conservar su humedad (muy característica en las presentaciones en barra o media luna).
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Consistencia: Es un queso de pasta semidura, pero notablemente más blando y húmedo que el queso Chihuahua.
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Textura: Muy lisa, cerrada (sin hoyos), tierna y ligeramente mantecosa al tacto. Se rebana con mucha facilidad, aunque al ser más suave, si se ralla a temperatura ambiente puede apelmazarse un poco más rápido que otros quesos.
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Presentación comercial: Se encuentra comúnmente en barra rectangular, rebanado o en media luna, ideal para el corte rápido en cremerías y supermercados.
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Sabor: Es sumamente suave, lácteo y gentil. A diferencia del Chihuahua que tiene un mínimo toque ácido, el manchego mexicano tiende a tener un perfil ligeramente más dulce y almendrado, con un nivel de salinidad muy balanceado.
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Aroma: Sutil, a leche fresca y crema, sin notas penetrantes ni maduradas.
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Capacidad de fundición: Alta. Es un queso sumamente «chicloso» al derretirse. Hace una hebra excelente, estirándose con facilidad al morderlo.
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Reacción al calor: Se derrite a temperaturas más bajas y de manera muy rápida gracias a su mayor contenido de humedad. Tiende a hacer una costra dorada deliciosa si se expone al calor directo (como en el horno o en una plancha caliente).
Usos Recomendados
El queso manchego mexicano es un pilar en fondas, cafeterías y cocinas caseras por su gran adaptabilidad:
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Desayunos clásicos: Es el rey indiscutible para gratinar molletes y preparar enchiladas suizas, dándoles esa capa brillante y elástica tan característica.
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Sándwiches y tortas: Por su textura tierna, es excelente en rebanadas gruesas para tortas calientes (como la de jamón, milanesa o pierna), sándwiches a la plancha y cuernitos.
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Comida reconfortante: Funciona perfecto para rellenar pechugas de pollo (tipo Cordon Bleu), hacer «dedos de queso» empanizados o gratinar cremas y sopas (como la sopa de cebolla o sopa de tortilla).
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En frío: Se puede consumir sin problema en rebanadas acompañado de ate (el clásico postre de ate con queso) o galletas saladas.






